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miércoles, 1 de septiembre de 2010

¡Carlos!

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Carlos Fortes es uno de esos chicos que mucha gente nombraría como un buen partido: sano y listo, biólogo, dibujante y escritor novel, le gusta la escalada, la literatura principalmente de ciencia ficción… Presentado así, parece una exposición de sus virtudes, tal vez para buscarle pareja, ¡pero no!, ya tiene una novia muy simpática, igual de lista que él, quién sabe si más, aunque un poquito menos sana... No es tal mi intención, sino la de hacer una pequeña introducción del artista (hoy, y en este post) y dejar una muestra de sus posibilidades en el dibujo. 
Como la tira no tenía título, me he tomado la libertad de llamarla ¡CARLOS! (por lo obvio, aunque las cosas claras, bien podría haberla señalada con un soberbio Sin Título, pero no me dio la gana -sólo el autor tiene voz en esto, que se manifieste pues-): espero que les guste.

martes, 9 de febrero de 2010

Clásicos versionados: hoy P. H. Lovecraft (Cthulhu)

Fue Manolito quien me dio a conocer LAS AVENTURAS DEL PEQUEÑO CTHULHU: una representación animada elaborada por Zachary Murray basándose en la mitología ideada por P. H. Lovecraft (1890-1937) en LA LLAMADA DE CTHULHU (1926, el único relato del escritor en el que aparece su monstruo) y luego continuada por los miembros del Círculo Lovecraftiano, lo que se convirtió con el tiempo en la colección de LOS MITOS DE CTHULHU.

¿Pero quién es Cthulhu? Para quienes lo desconozcan, este enorme monstruo tentacular (genialmente pintado aquí por John Coulthart) es uno de los Primigenios (deidades malas como el orín, gigantescas y con un poder ilimitado, inferiores, sin embargo, a las llamadas Divinidades Exteriores tales como Azathoth, que viene a ser lo más de lo más en este cosmos), perteneciente al universo inventado por el autor de Providence y que, por alguna razón permanecen ocultos (o encerrados según las distintas fuentes, jeje) hasta que “se cumpla su ciclo cósmico y se alineen los planetas”. Partiendo de aquí, la mencionada aventura animada lo borda con mucha ternura y bastante mediocridad estética (no en los dibujos pero sí en la animación), todo hay que decirlo, pero lo uno es tan simpático que bien se puede pasar de lo otro.

Conozco a este personaje hace tiempo: escuché su nombre cuando aún me sonaban los mocos y recuerdo que mi primera partida de rol fue sacada del manual homónimo al cuento original, pero es cierto que nunca me he codeado con su mundo y sigo sin hacerlo. Soy bastante nueva en la literatura de terror, lo he dicho otras veces, ¡después de vieja, miren ustedes!, y cuando hablo de literatura de terror me refiero a los clásicos: suspense, oscuridad, magia, ciencia ficción, miedos psicológicos… Jamás me he sentido atraída por los rollos gores o las deformaciones sólo creadas para quitar la vista y recordarlas a horas intempestivas en las que ya te has quedado a solas... por esta razón Cthulhu nunca estuvo entre mis prioridades literarias, porque a cochinadas pocos inventos le ganan, la verdad. Pero cuando me leí algunos de los relatos dibujados por el genial Alberto Breccia (1919-1993) con guión de Norberto Buscaglia en LOS MITOS DE CTHULHU de Periferia que me prestó mi amiga Carla (a quien se lo prestó, a su vez, su papi: una reliquia que republicó Sinsentido en el 2008) me empezó realmente a interesar el bicho. Cierto, el formato cómic tuvo mucho que ver, me gustan, qué le voy a hacer, de la misma forma que EL JOVEN LOVECRAFT de José Oliver y Bartolo Torres me sorprendió gratamente y me ayudaron a mirar desde otro punto de vista todo lo referente al monstruito y, ¿por qué no mencionarlo?, al propio escritor. Ahora late con fuerza sobre mi mesilla de noche un libro en el que se encierran algunas de las historias de H. P. Lovecraft… pero todo se andará.

Gracias también a la obra de Oliver y Torres, he conocido (poco aún) LA REVISTA CTHULHU (de la que Diábolo se encarga de su publicación impresa, a estas alturas ya por su ejemplar número cinco), con blog propio en el que puedes, a falta de dinerillo, empaparte de muchas cosas acerca del noveno arte en España, ¡qué lujo!

Cabe decir que en el año 2005 se rodó LA LLAMADA DE CTHULHU a modo de las antiguas de los años 20 del siglo XX (esto es muda, en blanco y negro, bajo connotaciones del expresionismo alemán, o sea, rasgos angulosos que ayudan al nerviosismo, juegos de luces y sombras, ambientes claustrofóbicos, tiempo inferior a una hora, etc.) y dirigida por Andrew Leman; amén de una música llevada a cabo por varios artistas que consiguen inquietar desde el mismísimo trailler. A quien le interese saber más sobre el film que pase por la página oficial, de la que destaco su gallerie de imágenes, sin duda. Asimismo, se hizo una versión dos años después de la que voy a resaltar la aparición de la estrella (por favooor) Tori Spelling, así que imaginen cómo puede ser de zurullo esta película dirigida y guionizada (la única, creo) por Dan Gildark.

Cosa aparte son las referencias musicales del personaje: Caravan, Metállica, Draconian, Ktulu… entre otros: todo muy cañero, demasiado para mi…

Si después de leer todo este rollo a alguien le quedan más ganas de saber mucho de lo que existe a propósito del pulpote y de su creador que pase urgente por la Frickipedia y por la Comunidad de la llamada de Cthulhu, yo hace rato que me estoy metiendo en camisas de once varas.

Sin embargo, un último apunte: un juguete que encontré en Dreamland Toysworks, más que nada, por decir adiós con una risilla; el bichito viene en varios colores, con o sin víctimas como accesorio principal, y con unos ojillos que de miedo na' de na'.

martes, 1 de diciembre de 2009

Clásicos versionados: hoy Frances Hodgson Burnett II (La pequeña princesa)

Si EL PEQUEÑO LORD (1885-6) ha tenido muchas versiones, LA PRINCESITA (1905), con menos bombo y platillo, llegó a ser más famosa en una sola de sus adaptaciones, la protagonizada por Shirley Temple en 1939 (uno de los primeros trabajos de Walter Lang -1896-1972-); ¿por qué?, por lo que representó esta cría en los años 30 para la industria norteamericana cinematográfica, nos guste o no semejante estereotipo infantil, lo que cuenta mucho mejor Diego en Artistas y Guerreras (un blog que me recomendó Manolito y está de muerte).

Aparte, en 1989 se estrenó a modo de miniserie, una versión inglesa retransmitida en nuestro país por TVE 1 y protagonizada por Amelia Shankley, una casi-desconocida mundial que hizo LA NIÑA DE LOS SUEÑOS en 1985, una película que homenajea a otro autor clásico que algún día, desde aquí, yo también atenderé, Lewis Carroll (1832-1898), y atenderé con lupa (lo juro), así como MIEDO PUNTO COM (2002), un producto de terror que toda persona en FilmAffinity tacha de mierda, ¡vamos, que no sé yo si echarle un vistazo para rellenar en El Baño de esta casa!

Finalmente, en 1995 se realizó otra versión de la que se dice se tomó demasiadas libertades en los cambios argumentales al transportar la escena a una época posterior y al borrar de un plumazo el hecho de estar en guerra (lo que ahondaba en el dramatismo del film de Lang, dado que existía una fuerza mayor para que ese padre no hubiese vuelto a buscar a su hija), lo que hizo que la crítica más purista la pusiera del color de las lechugas… que digo yo, ¿no será para tanto?, más que nada porque a la otra parte de esa crítica le encantó.

Vale, mi entrada es poco amena a no ser que alguien lo flipe con LA PEQUEÑA PRINCESA, con la Temple o con mi mala baba, pero de verdad, todo tiene razón de ser: era necesario todo este follón en el que he relacionado a Donald con el joven lord (en mi primera entrega de F. Hodgson Burnett) y a éste con la princesita, sólo por una razón, DONALD, EL CAZA-AUTÓGRAFOS (reseñado en su página por Víctor Garrido).

miércoles, 28 de octubre de 2009

Clásicos versionados: hoy Edgar Allan Poe (El gato negro)

De Edgar Allan Poe (1809-1849, aquí pintado por Michelle Walker en esta obra del 2002) sólo me he leído tres cosas: una, pecando de ser acusada de nada original, es un poema de 1845 (EL CUERVO) y las otras dos, siendo menos original aún en la lectura de este autor, un par de cuentos: respectivamente, EL CORAZÓN DELATOR (1843) y EL GATO NEGRO (1843). Sin embargo esto no es más que un granito de arena en la inmensa playa de este escritor. Sus obras, conocidas en todo el planeta, sobre todo sus cuentos, han sido trasladadas a la cinematografía y a la televisión con menor o mayor acierto (el resto de las versiones, otros artes, otros formatos, los dejaremos para otro instante): así nos lo cuenta Alejo Moreno en LA ALARGADA SOMBRA DE POE.



De las tres obras mencionadas hoy he decidido elegir la tercera: EL GATO NEGRO. Y de entre todas las diferentes versiones para ser vistas en una pantalla de cine (o en su defecto en una tele grande) voy a nombrar solo una, preciosa y brasileña titulada O GATO PRETO, hecha en la Escola Animada de Contagem (Minas Gerais) y dirigida por Cristiane Fariah (ni idea de quien es, lo que me fastidia porque este trabajo suyo me encantó), en el que se aúnan ciertas maneras del cine mudo (cartelas con títulos explicativos y música de teclado, por ejemplo), el stop-motion (ya saben, imagen fija a imagen fija) y la estética del expresionismo cinematográfico alemán (distorsión de las formas reales para aumentar el dramatismo, atmósferas oscuras, uso del simbolismo, temática de terror… no hay más que aludir a las conocidísimas NOSFERATU -1922, aunque hay otra adaptación de 1979 y hasta un tercer trabajo relacionado de 1988-, y EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI -1920, aparte la versión del 2005-).

martes, 13 de octubre de 2009

Monográfico: EL JOVEN LOVECRAFT II

Aviso: esta entrada es para quien tenga algo de tiempo, no hay mucho que leer pero sí mucho que mirar.


Tal y como deseaba, la segunda entrega del pequeñín Lovecraft de Diábolo, me ha sido concedida. Ya ha sido leída, admirada… y reitero lo dicho con anterioridad.

Lo abrí nerviosa y lo leí tranquilamente, estirándolo varios días (104 páginas no daban para mucho tiempo) para paladearlo mejor; me reí mucho (menos que la primera vez) y si antes pensé que los dibujos de Torres eran geniales, ahora pienso que algunos son verdaderas obras de arte (por ejemplo la portada y la contraportada).


Otra vez, al final del tomito, una serie de artistas que siguen al tierno Howie han puesto su granito de arena, formando una galería maravillosa que me ha descubierto, sobre todo, a dos genios del dibujo: Blanca Gimeno, fabulosa, ya la quisiera yo para que me ilustrara el cuento que algún día le escribiré a Andrea (nota mental) y Dani Alarcón, impresionante de verdad.

A quien le interese y para ser justa, creo que debo nombrar también al par de pares de artistas que me llamaron la atención con más fuerza en la galería de El Joven Lovecraft I; ahí van los portafolios de Oriol Hernández y Miquel Montlló, y las páginas de Dani Cruz y Meritxel Ribas Puigmal (esta última me ha dejado muda).


jueves, 17 de septiembre de 2009

Hemeroteca: la pederastia según El País-on-line

El País es un periódico de tirada diaria que se publica en España desde 1976 (muerto ya Franco -1892-1975- ) y que es comprado cada domingo (y en ocasiones otros días también) por Bea. Siempre he creído que es uno de los mejores como vehículo de ideas e información. Ella y mi amigo Jorgito son las dos únicas personas que conozco que son capaces de leérselo por puro gusto (y conozco a más gente que lo ha intentado –como yo, pero con el semanal tengo bastante- o lo han presumido, pero nada que ver).

Sin embargo, ésta no es la historia que quiero contar aquí. Desde hace tiempo ronda en mi cabeza narrar algo sobre las diferencias obvias entre pederastas y homosexuales y el modo social (heterosexual) en el que ambos apelativos se unen de manera repugnante. Yo soy bollera y me gustan las mujeres, no las niñas, y tengo una sobrina de tres años que es mi debilidad, y si algún pensamiento abominable le pasa por la mente a quien sea (a quien se crea que tiene derecho a pensar barbaridades), que se lo vaya quitando, que salte dentro de una consulta psiquiátrica o que se tire por un barranco, porque da asco… Heterosexuales del mundo, mirad vuestras jorobas, que el mayor índice de violaciones a menores lo ostentan hombres heteros a niñas.

Volviendo al asunto del periódico (en este caso on-line), me ha llegado desde Lesbicanarias una noticia que se publicaba en Dos manzanas (conjuntamente a un montón de comentarios que no tienen desperdicio) que me ha hecho desear no querer leer más semejante diario. Proponían (y hablo en pasado porque lo han tenido que quitar) como sinónimos de pederasta, entre otros, homosexual, invertido, marica…, así como de matrimonio “[…] unión de un hombre y una mujer […]” en las tres acepciones que formulan. Para ser un periódico, no tienen muy claro el significado de ciertas palabras, deberían plantearse ciertos cambios o un tiro en cada mano de quien escribe tanta cagada.

martes, 25 de agosto de 2009

Hemeroteca: si los zombis existieran acabarían con los seres humanos, según el ABC

Desde la semana pasada (que es cuando me enteré de semejante noticia, publicada en el ABC del 19 de agosto de este año) quería colgar algo sobre el tema; desde la semana pasada ya sabía que lo haría en mi etiqueta del Baño, ¿dónde sino para esta caquita?...

“Si los zombis existieran acabarían con los seres humanos”.

¿Si los (las) zombis existieran?, ¿cómo pueden hacer predicciones de algo que no ha ocurrido?, ¿basándose en qué?

“Los investigadores han asegurado que sólo a través de contraataques (que por cierto en la web del ABC está mal escrito, -manda huevos que sean un periódico-) inmediatos cada vez más fuertes se podría vencer a estas criaturas de ficción.”

Efectivamente, ¡de ficción!, ¿qué hacen buscando respuestas inútiles? Investiguen cómo vencer al cáncer, por ejemplo, eso sí es real, investiguen por qué la humanidad tiende a la violencia y a su propia destrucción, eso sí da miedo, los vivos, las vivas, y dejen de perder tiempo y dinero en mierdas inventadas.

Se ha declarado que "[…] si usted logra decapitar a uno de ellos, moriría para siempre […]”, qué bien, hasta nos dan la receta de cómo matarles. ¿Y con las vampiresas funcionan las estacas?, ¿o con los hombres-lobo las balas de plata?

También cuentan que “[…] los zombis podrían tomar una ciudad en tres o cuatro días […]", bueno, pues nada, todo está perdido, porque en lo que el mundo se pone de acuerdo para defenderse ya somos fiambres.

Manolito pensó que tal vez, en algún laboratorio perdido, un par de chiflados o chifladas habían conseguido crear a un muerto (o muerta) viviente, así tendrían las espaldas cubiertas para el futuro: por todas aquellas personas que no creyeron en tremendo reportaje cagón.

Por hacer de esta entrada algo más productivo que el mero chismorreo, ahí va un enlace a Cinerama, donde proponen una enorme lista de películas sobre zombis. Yo, ni muerta.

viernes, 21 de agosto de 2009

El Jueves. Las intenciones de Mamen

En palabras de Manuel Darias (artífice y redactor en diferentes formatos relacionados al cómic), Mamen “[…] surgió como una heroína auténticamente rompedora para los usos y costumbres de su época de nacimiento […] La vivacidad […] y el desparpajo de la […] pelirroja, que no se andaba con remilgos a la hora de llevarse a la cama a todo amigo que le resultara atractivo, perturbó, sedujo y enamoró […]”.

Esta chiquita nació en 1978, en la tira con nombre de dirección BRUC 2 (que trataba las peripecias de un grupo de amigas y amigos) en la revista (musical) SAL COMÚN, y se pasó en 1980 a la mencionadísima EL JUEVES pero bajo el nombre de Contactos; al final surgió el spin-off de Mamen (a secas).

Dibujada por la argentina Mariel Soria, tiene algo de uno de sus primeros maestros, Alberto Breccia (1919-1993, al que conozco gracias a mi amigaa Carla y del que prometo hacer futuras entradas, porque de verdad, merece la pena conocerlo): líneas sinuosas (las del cabello sobre todo), rostros expresivos, etc., y ha pasado por las manos de dos grandes guionistas (Andreu Martín y Manel Barceló) que han terminado de convertir a Mamen en lo que es... uno de los seres más libres y honestos que ha dado la historia del cómics nacional (aunque supongo que todo depende de la idea de moral de cada quien). Para explicar esto mejor, aquí cuelgo lo publicado en el nº 1676, lo que yo traduzco como la declaración de intenciones de esta hermosa señorita.


miércoles, 22 de julio de 2009

Monográfico: EL JOVEN LOVECRAFT I

EL JOVEN LOVECRAFT (escrito por José Oliver y dibujado por Bartolo Torres) es un cómic español editado en su origen a través de Internet (desde el 2005 –año en el que sus 12 primeras tiras ganaron el premio al mejor guión de cómic en Art Jove-) y narra, con mucho humor (y cierta ternura) la supuesta infancia del escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft (1890-1937). Todo hay que decirlo, aunque este autor revolucionó el cuento de terror (ideando un tipo de miedo lejos de lo simplemente sobrenatural e incorporando elementos de ciencia ficción, como su Cthulhu y toda la mitología que hay a su alrededor–dándose lugar a un tipo de literatura llamada terror cósmico materialista-), la mayoría de sus seguidores actuales llegaron a él a través de los juegos de rol (LA LLAMADA DE CTHULHU o EL RASTRO DE CTHULHU, por ejemplo) y los videojuegos (ALONE IN THE DARK, SHADOW OF THE COMET, etc.).

“[…] Solitario, xenófobo, misántropo, chapado a la antigua aun para su propia época […]”, así lo describe Oliver en el prólogo de la primera entrega impresa de EL JOVEN LOVECRAFT, y continúa en la contraportada como “[…] gatófilo y lector compulsivo […]”, revelándonos en escasas palabras un poquito más de su personalidad. Porque en efecto, así habla la historia de Lovecraft: fue un niño prodigio (partiendo de esta premisa, compartir espacio con la mundana humanidad debe ser difícil), ateo (-y con esto quiero decir no católico- lo que en los primeros años del siglo XX no estaría bien visto –tampoco lo está ahora-), que sufrió las muertes de su padre y su abuelo antes de cumplir los catorce años, enfermizo (lo que apresuró su formación lectora a muy temprana edad), y un aristócrata venido a menos (lo que exageró la protección de su madre; tal vez por eso, la muerte de ésta sería otro de los peores golpes en la vida del escritor); se casaría con posterioridad (con Sonia Green, mayor que él y comerciante), viviría en un Nueva York que acabaría detestando y se divorciaría más tarde, para regresar a Providence (su ciudad natal) y crear la mayor parte de sus obras más conocidas: LA LLAMADA DE CTHULHU (1926) o EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA (1931) entre otras.

En la Wikipedia, cuyas palabras sobre este cómic son fiables (dado que fueron los propios autores quienes hicieron la entrada, lo que por otra parte, parece ser, trajo líos), dice que “[…] EL JOVEN LOVECRAFT tiene el objetivo, además de intentar ser un cómic de humor, de acumular referencias metaliterarias o metartísticas que constituyan, a partes iguales, un homenaje y un juego […] Las referencias intertextuales enriquecen la obra […]", así vemos las hechas a Melville, Poe, Verne, Baudelaire, R. L. Stevenson y un largo etcétera.

Y aunque todo comenzara en Internet, a tira por semana, las andanzas de este tierno Lovecraft vieron la luz impresa en el 2007 con la ayuda de Ediciones Diábolo, teniendo un gran éxito que ha supuesto la aparición de una segunda parte (en el 2009) y la idea de continuar publicando también en este otro formato.


De este primer tomito (que ya ha llegado a mis manos y espero que el segundo no tarde mucho en hacer lo propio) sobre papel (que incluye tiras no publicadas por Internet y una galería de diferentes artistas que dan su versión del lozano protagonista) es de lo que voy a hablar ahora (aunque sé que ya han pasado algunos añitos desde que viera la luz y tal vez no diga nada nuevo, pero…). Me lo trajo Bea en su último viaje a Madrid, y si los argumentos son buenos (humor negro repleto de guiños a la literatura de la época del escritor estadounidense -destaco especialmente las GRANDES REESCRITURAS DE LOS CLÁSICOS- mezclados con las vicisitudes típicas de la vida de cualquier crío), los dibujos de Torres van a la par: sencillos, donde el blanco, el gris y el negro destacan (acordes con esa época a caballo entre los siglos XIX y XX de la infancia del escritor), fomentando aparte esa oscuridad que imbuía los ambientes lovecraftianos, con fondos planos en general, o muy sencillos (salvo excepciones), y unos muñequitos (el joven Lovecraft me recuerdan al Victor Van Dort -de LA NOVIA CADAVER -2005- de Burton-) que, para los pocos rasgos que contienen sus caras, están llenos de expresividad.

Me lo pasé muy bien leyéndolo y mirando las viñetas; el cómic no pesa nada (te lo puedes llevar a la cama sin miedo a quedarte dormida –o dormido- por si, apoyado sin querer en el pecho, temes que te aplaste durante la noche) y tanto si Lovecraft es o no un escritor que te interese, lo recomiendo con una gratísima sonrisa en la boca.